En nuestros días, los aterramientos sanitarios son proyectados para enterrar basura anaeróbicamente, es decir, sin oxígeno. Los aterramientos son gestionados de tal forma que muy poco material realmente se degrada, aunque el material sea orgánico. Las excavaciones en los aterramientos han revelado que, por ejemplo, los periódicos son todavía legibles después de casi cuarenta años, que pasados 10 años, las zanahorias y naranjas enterradas todavía están brillantes y que pasados 20 años todavía hay carne alrededor de los huesos. La biodegradación es un proceso aeróbico, es decir, se trata de un proceso en el que participa el oxígeno. Para completar una buena biodegradación, el compuesto deberá ser colocado en instalaciones que mantengan un equilibrio de humedad, nutrientes, temperatura y tamaño de partículas cuidadosamente controlados.
Por lo tanto, el aterramiento no es una buena práctica en el caso de materiales biodegradables. Enviar el material orgánico a las estaciones de compostaje, en lugar de a los aterramientos, es una solución que contribuye a la sostenibilidad del planeta y que permite la reutilización de estos productos. |